Arranca el recuento de las ‘midterms’ y los demócratas se apuntan el primer escaño clave en Virginia
El senador Mark Warner logra la reelección en Virginia nada más cerrar las urnas, el primer resultado confirmado de una noche que decide quién controla el Congreso de Estados Unidos.
Estados Unidos ha comenzado este martes el recuento de las elecciones de medio mandato, los comicios que deciden si el presidente Donald Trump conserva el control del Congreso o se enfrenta a dos años de parálisis legislativa con la Cámara o el Senado en manos de la oposición. Los primeros colegios electorales de Kentucky e Indiana cerraron sus puertas a última hora de la tarde, y el primer resultado relevante de la noche llegó enseguida: según la agencia AP, el demócrata Mark Warner se ha asegurado la reelección como senador por Virginia.
Warner, el demócrata de mayor rango en el Comité de Inteligencia del Senado, revalida así un mandato de seis años prácticamente sin sobresaltos. Según El País, Virginia, que hasta hace dos décadas solía votar republicano, se ha ido inclinando hacia el Partido Demócrata a medida que crecía la población del norte del Estado, ligada a empresas tecnológicas y a contratistas federales por su cercanía a Washington.
Lo que está en juego
La partida de esta noche se juega en los 435 escaños de la Cámara de Representantes y en un tercio del Senado, con el control de ambas cámaras como premio. Según el citado medio, una de las contiendas más determinantes para el Senado, la de Alaska, ni siquiera empezará a contarse hasta la una de la madrugada, hora local, lo que anticipa una noche larga antes de conocer el resultado definitivo.
En ese mismo primer tramo de resultados, los republicanos se impusieron en el distrito 4 de Kentucky, el que hasta ahora representaba Thomas Massie, una de las voces más críticas con Trump dentro de su propio partido y responsable de impulsar la investigación sobre los papeles del caso Epstein. Según El País, el granjero y veterano de la Armada Ed Gallrein, respaldado por Trump en las primarias frente a Massie, se ha hecho con el escaño en un distrito tradicionalmente republicano.
Hay que tomar decisiones. Hacen falta contrapesos para el gobierno
La jornada, sin incidentes mayores
A pesar de los temores previos a la jornada por el despliegue inédito de cerca de mil observadores electorales de la Administración Trump, la votación transcurrió sin incidentes graves, según informó El País. Los problemas reportados a lo largo del día se limitaron a cuestiones técnicas, como un fallo en los escáneres de boletas del condado de Westchester, y a inclemencias meteorológicas que obligaron a cambiar de ubicación algunos colegios electorales en Florida y en el suroeste del país.
En Virginia, votantes como Antenor Mérida, de origen boliviano, describieron a El País la importancia que daban a estos comicios. "Hacen falta contrapesos para el gobierno. Ahora hace lo que quiere y eso no es bueno", resumió este elector, que acudió a votar en el condado de Fairfax junto a su hija. En Los Ángeles, largas colas se formaron frente a varios centros de votación, donde electores citados por el mismo diario señalaron la inflación y el coste de la vida como motivo principal de su voto.
La Casa Blanca, en vilo
Según El País, el presidente Trump siguió la jornada electoral por Fox News desde la Casa Blanca y tenía previsto reunirse con su círculo cercano en el Salón Este a partir de las siete de la tarde, hora local, cuando comenzó el cierre de urnas en buena parte de la costa este. El fiscal general, Todd Blanche, elevó además la presión sobre el resultado de Alaska, al denunciar en Fox News un supuesto fraude por la presencia de un candidato independiente con un nombre muy similar al del senador republicano Dan Sullivan, algo que, según recordó El País, la ley no prohíbe.
El primer escaño confirmado de la noche es, en todo caso, más simbólico que decisivo: Virginia llevaba años inclinándose hacia los demócratas y pocos daban por disputado el puesto de Warner. La verdadera prueba de fuerza llegará con los resultados de Estados más ajustados, incluido el pulso en Texas que mide el desgaste republicano, y con el recuento de Alaska, que no arrancará hasta bien entrada la madrugada en Washington. Hasta entonces, ambos partidos esperan con la respiración contenida.
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